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La crisis: una oportunidad
Por Alfredo Arango

Desde mi perspectiva de escritor y periodista latino, veo en el futuro inmediato inmensas comunidades hispanas -llamémosles ‘mercados’- a la deriva, más abandonadas a su suerte de lo que ya estaban antes.

Hasta hace unos meses y durante los últimos 10 años, experimentamos un crecimiento económico que estimuló la apertura de nuevos medios de comunicación. Al calor de los dólares de las grandes corporaciones proliferaron en televisión, radio y prensa todo tipo de programas y secciones, particularmente de entretenimiento. Esa bonanza todavía se nota en los estantes de los supermercados. No hay sino que entrar a un Sedanos para darse cuenta que aún existe una verdadera plaga de revistas de farándula, todas con la misma celebridad de moda en la portada. Pero bien sabemos quienes nos movemos en este medio, que eso es historia, que quienes han venido financiando muchas de esas empresas, no llegaron realmente a sacarle todo el provecho que esperaban. Algunos que llegaron tarde al banquete, sencillamente han perdido toda su inversión. Estamos viendo recortes aún en periódicos de gran tiraje y en cadenas de televisión y radio que fueron muy sólidas. En el futuro veremos desaparecer muchos medios de comunicación. No se me haría raro que esos “newsstands” de los supermercados sean reemplazados muy pronto por aparadores con latas de garbanzos.

Muchas de las estrellas del periodismo hispano ya ha salido volando a otras constelaciones y la comunidad se va quedando sin esas voces. Aún en la música, otro medio de comunicación importante para los latinos, recientemente se reportaron pérdidas millonarias. El entusiasmo ha descendido tanto, que hace poco una legendaria cantante nuestra pidió que los premios Grammy latinos simplemente desaparezcan.

Sin embargo, hay una lógica en medio de todo esto según la cual, entre más grande y profunda sea la crisis, mayor es la oportunidad de tener éxito con un proyecto que responda a las expectativas actuales. Me explico. La crisis acaba con lo que hay. Elimina en primer lugar lo mediocre. Luego, socava aún lo bien establecido; y por último puede hasta llegar a derrumbar los más sólidos pilares del establecimiento. Pero al mismo tiempo, la crisis crea necesidades y esas necesidades despiertan un mercado potencial. Las guerras y las grandes crisis económicas siempre generan alternativas: por un lado, mercados negros, para quienes no tienen escrúpulos y pueden moverse en las sombras sin remordimientos; y por otro lado, producen también grandes ideas que sirven bien a toda la humanidad. La depresión de los años 30 en los Estados Unidos y la guerra mundial que le siguió dejaron un mundo destrozado, pero parieron un nuevo mundo, caracterizado por un bienestar sin precedentes, patrocinado tanto por la empresa privada como por el gobierno.

Para resumir y terminar, creo que este es el momento propicio para que los verdaderos talentos brillen por medio de su creatividad. Quienes lo logren saldrán de todo esto inmensamente favorecidos y con su brillo, la comunidad volverá a ver luz al final del túnel.